¡Hola! Soy Sarah Mulligan

Me encanta escribir. Tanto que el teclado es como un piano para mí, y la música está hecha de palabras. Cuando tenía doce años fundé: «El Club del Cuento» con mis primas y las chicas del barrio, y nos pusimos a escribir. Cierta tarde yo estaba en la cama, sentada en canastito, con los ojos cerrados y la cara mirando al cielo. Mi mamá, sorprendida, me preguntó: «¿Qué hacés que no estás con las otras nenas jugando?». Le contesté que estaba esperando que me viniera ‹de arriba› la inspiración para escribir un cuento. Ese día le escribí una carta a mi infancia. Le puse una fecha del futuro imaginando que ya era adulta y la extrañaba: 1º de julio de 2015. En la posdata le pedí: «no dejes de escribirme en mi corazón y en mi imaginación». Después crecí, fui abogada e hice muchas cosas en el Derecho pero me faltaba algo. Y se ve que la infancia me escuchó porque, finalmente, me respondió aquella carta y empezó a escribir en mi corazón un montón de bellas historias para que los chicos disfruten a pleno de su infancia, y para que los grandes vuelvan a sentirse niños. Así fue cómo recomenzó mi vida de escritora.

Un día, viajando por Dublín, supe que una antepasada mía que emigró de Irlanda a la Argentina, se llamaba Bridget Mulligan. Ese apellido me encantó y sentí que debía ser ese el apellido de mi seudónimo. Un tiempo después, googlenado, supe que Mulligan tiene un significado muy especial…

En el golf, en partidas de amigos y siempre que se haya acordado con anterioridad, pedir un «Mulligan» es pedir la posibilidad de repetir un golpe mal hecho en el comienzo de la partida. Es una segunda oportunidad, el golpe de gracia, la gratuita chance, el perdón, el borrón y cuenta nueva, el volver a empezar, el barajar y dar de nuevo.

En mi caso, es VOLVER A LA INFANCIA…

¿Me acompañás?

firma2